
En aquella escarpada colina, a lo lejos, situado en el horizonte, se encontraba el castillo tan temido por todos en el pueblo. Un castillo de piedra antigua, tan antiguo que el paso de los años y el viento habían pulido las rocas. Sus torres erguidas hacia el cielo y puntiagudas parecían que iban a caerse. Su techo, hundido en algunos puntos, tenía las únicas tejas viejas, más negras que el propio carbón. Las pocas ventanas con cristales y sin barrotes, lucían sucias y rotas. Por la noche, todo era tenebroso por allí arriba, nadie osaba pasar por allí, ni si quiera el más valiente de los habitantes del pueblo. A simple vista, el castillo parecía una construcción antigua abandonada, pero no era así, y todos en el pueblo lo sabían perfectamente. Allí vivía Él. El tan temido por todos.
A las doce en punto, después de las campanadas del reloj de la pequeña torre del pueblo, las nubes se juntaban sobre las altas torres del castillo, tapando el cielo y dejando asomarse a la luna por pequeños resquicios. Entonces, comenzaban las pequeñas fiestecitas privadas. Comenzaban a llegar los hombres bien vestidos, de traje, con sus sombreros altos y sus capas, con sus bigotes bien peinados, su pelo echado hacia atrás, sus zapatos pulidos, parecían perfectos caballeros, acompañados por mujeres bien hechas, de curvas finas y preciosas de cara, con sus vestidos largos de colores apagados, con sus corsés fuertemente atados a sus respectivas cinturas, con sus cabellos recogidos en voluptuosos moños, con maquillaje abundante y labios rojo carmín. Llegaban acompañadas de un abanico con el que removían todo su aire alrededor, mientras hablaban y reían a grandes carcajadas junto a sus hombres. Todo parecía normal, pero no todo lo era. El anfitrión los esperaba a todos en el interior o, en el peor de los casos, los recibía en la puerta. Nadie sabía decir si aquellas personas que entraban siempre eran las mismas o variaban según los días. Nadie podía decir nada acerca de aquel castillo, acerca de su propietario.
En la madrugada, mucho antes del amanecer, las personas comenzaban a irse. No era una vista agradable, los hombres ya no iban tan bien peinados, las ropas iban manchadas, las corbatas y los pañuelos no iban junto al cuello, las ropas también iban arrugadas. Las mujeres ya no llevaban aquel maquillaje tan abundante puesto en su lugar, lo llevaban todo restregado, los cabellos se les salían de los moños, los vestidos los llevaban arrugados, los guantes se les caían, los lazos de sus corsés se salían de su lugar. Pero aun así, eran todos hermosos y muy atractivos, tanto hombres como mujeres.
Y el anfitrión se divertía en todas aquellas noches, aunque fuera una noche tras otra, una tras otra, siempre lo mismo. A él le daba igual. Él lo disfrutaba igualmente y ansiaba que llegara la noche siguiente. Vivía 24 horas.
Bien, bien, bien, pues aquí estoy otra vez. En realidad, esto no pertenece a nada, aun... tengo pensado algo, pero escribo los retazos conforme se me van ocurriendo, me pondré algún día de estos a escribirla de verdad de la buena xD
A las doce en punto, después de las campanadas del reloj de la pequeña torre del pueblo, las nubes se juntaban sobre las altas torres del castillo, tapando el cielo y dejando asomarse a la luna por pequeños resquicios. Entonces, comenzaban las pequeñas fiestecitas privadas. Comenzaban a llegar los hombres bien vestidos, de traje, con sus sombreros altos y sus capas, con sus bigotes bien peinados, su pelo echado hacia atrás, sus zapatos pulidos, parecían perfectos caballeros, acompañados por mujeres bien hechas, de curvas finas y preciosas de cara, con sus vestidos largos de colores apagados, con sus corsés fuertemente atados a sus respectivas cinturas, con sus cabellos recogidos en voluptuosos moños, con maquillaje abundante y labios rojo carmín. Llegaban acompañadas de un abanico con el que removían todo su aire alrededor, mientras hablaban y reían a grandes carcajadas junto a sus hombres. Todo parecía normal, pero no todo lo era. El anfitrión los esperaba a todos en el interior o, en el peor de los casos, los recibía en la puerta. Nadie sabía decir si aquellas personas que entraban siempre eran las mismas o variaban según los días. Nadie podía decir nada acerca de aquel castillo, acerca de su propietario.
En la madrugada, mucho antes del amanecer, las personas comenzaban a irse. No era una vista agradable, los hombres ya no iban tan bien peinados, las ropas iban manchadas, las corbatas y los pañuelos no iban junto al cuello, las ropas también iban arrugadas. Las mujeres ya no llevaban aquel maquillaje tan abundante puesto en su lugar, lo llevaban todo restregado, los cabellos se les salían de los moños, los vestidos los llevaban arrugados, los guantes se les caían, los lazos de sus corsés se salían de su lugar. Pero aun así, eran todos hermosos y muy atractivos, tanto hombres como mujeres.
Y el anfitrión se divertía en todas aquellas noches, aunque fuera una noche tras otra, una tras otra, siempre lo mismo. A él le daba igual. Él lo disfrutaba igualmente y ansiaba que llegara la noche siguiente. Vivía 24 horas.
Bien, bien, bien, pues aquí estoy otra vez. En realidad, esto no pertenece a nada, aun... tengo pensado algo, pero escribo los retazos conforme se me van ocurriendo, me pondré algún día de estos a escribirla de verdad de la buena xD
Bueno, pues nada, era aclarar que esto no tiene nombre y que, pues nada, que espero que os guste, amigüitos míos :D
Besoooooooooooooooosss!!!
Texto: MaRy Torres.
Texto: MaRy Torres.
Foto: Google Imágenes.
6 que decidieron escribir.:
Pues llámalo: ¡quéinteresante!
Besos!!
A mi me parece algo fantasmagórico. Que miedo!!!! Yo tampoco querría acercarme por aquel lugar si viviera en ese pueblo. En fin que el tema da pie a algo sustancioso de esos que te gustan.
Aprovecha tus rayos de inspiración y escribe, libera la energía que llevas en tu interior.
Besitos mi niña y que tengas una estupenda semana.
awww Mry me encata omo escribes, tiens un gran talento, me encanto el text yo soy super cobarde asi que no creo que me acrcaria ni por mas que me amenazaran :G, postea pronto, bye
me ha gustado fantastico retazo besitos gaviota
Por nombre nose.... ¿El? o ¿el castillo? Yo tampoco sabria que nombre poner...
¡uff tenebroso! De peli de miedo sin duda.
¡Bueno me encanta!
¡Volví de mi viaje! :D
Adoro ese tipo de caaaasas, yo quiero una así.
Esos ni tenebrosos ni ná, que se pegaban unas fiestas que no eran normales, simplificando xDDDD
En el fondo es melancólico. 24 horas de un día que ya deja de existir para nunca más volver. Por eso tienen gracia supongo...
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