Otra vez metida en un avión y esta vez, ¿rumbo a donde? Siempre viajaba de un lado para el otro, volviéndome loca sin saber en cuantos lugares había estado exactamente. Para ser sincera, nunca había sentido la necesidad de contarlos. Ahora me dirigía a Estambul. No tenía ningunas ganas de meterme en semejante lugar, no es que sea racista, ni mucho menos, al contrario, me encanta ensalzarme en las culturas extranjeras para mí, pero como yo misma siempre he dicho, soy una ciudadana del mundo. Aquel lugar resultaba bastante doloroso, más que asqueroso, para mí. Allí lo conocí por primera vez.Yo aun tenía unos veinte años recién cumplidos, estaba en la flor de la vida, era joven y muy guapa, demasiado para ser honestos. En aquellos días sentía la necesidad de ayudar a todas las personas, aunque sabía perfectamente que me sería imposible.
Un día, al regreso de mi trabajo como enfermera en los puestos improvisados a las afueras de la ciudad, pasé por una cafetería de la cual me acuerdo con todo detalle. Caffe´s se llamaba. No era un nombre original, nada de eso. Nunca me había fijado en aquel lugar hasta aquel día. Al otro lado del gran ventanal de la cafetería se encontraba un hombre apuesto, de cabellos y ojos oscuros y tez morena. Aunque tenía toda la pinta, yo sabía perfectamente que no era de aquel país, aunque no sabía como probarlo. Creo que al darse cuenta de que alguien lo estaba observando se giró y miró por el ventanal hacia todos los lados hasta que dio con mi rostro. Una sonrisita vergonzosa se extendió por mi rostro, una sonrisa ancha por el suyo. Le saludé con la mano, intentando ser cortés y luego me marché mientras mi corazón golpeaba mi pecho duramente.
Al regresar a mi casa, o mejor dicho a mi habitación de treinta metros cuadrados, respiré hondo e intenté controlar mi corazón.
Pasaron unos días en los que no lo volví a ver. Pasaba todos los días por la cafetería, sin fallar ni uno, pero regresaba a casa con el corazón hecho añicos y furiosa porque no estuviera allí, enfadada con el mundo por su ausencia. Aquello se podía describir como un amor a primera vista, porque eso lo describe mejor que nada. Finalmente, un día de abril en el que hacía bastante frío, al pasar por la cafetería, allí estaba nuevamente. Mis ojos se iluminaron y una ancha sonrisa se extendió por mi rostro sin poder evitarlo. Allí estaba, por fin, podía verle una vez más. Él levantó la vista de su periódico para mirar a su alrededor, supuse que al sentirse espiado otra vez. Alcé una mano y saludé intentando no mostrar interés, pero no podía evitarlo, mis ojos destellaban ilusión. Él me sonrió. Mi corazón palpitó más rápido de lo debido. Comencé a sentir la sangre en la cara, así que seguí con mi camino. No se cuantos minutos caminé antes de que saliera de la cafetería y me alcanzara con sus largas piernas, porque medía alrededor de un metro noventa. Hizo que me diera la vuelta mientras me sonreía felizmente. Y entonces, como si nos conociésemos de toda la vida dijo:
-Tara, te he encontrado.
Aquello fue lo que me desarmó completamente. ¿Cómo sabía mi nombre? ¿Cómo que me había encontrado? En aquel momento un millón de preguntas se formaron en mi mente, pero a ninguna le di importancia porque él estaba allí y me había llamado por mi nombre, sabía quien era. Me arrastró cafetería adentro, me sentó en la misma mesa que él había estado minutos antes y me pidió algo de beber. Comenzó a hablarme y a contarme cosas que para mí no tenían sentido, yo solo podía ver sus ojos negros mirándome fijamente. Habló durante dos horas enteras.
Después de aquel día, comencé a hacerme su amiga, poco a poco una chispa nació entre nosotros, yo sabía que no podía resistirse a mi belleza, aunque queda mal que yo lo diga, pero yo tampoco podía resistirme a la suya. Comenzamos a vernos frecuentemente, cada vez con más frecuencia y con más ansiedad, hasta que finalmente ocurrió lo inevitable, él me besó y yo le seguí el juego, deseosa de que no terminara nunca jamás. Nuestros juegos comenzaron siendo secretos, intentamos que nadie se diera cuenta. Yo estaba más feliz de lo normal, la gente comenzaba a darse cuenta de lo que ocurría. Entonces se desataron las malas lenguas.
-¿Has visto lo feliz que anda Tara últimamente?- le preguntó una vecina a otra.
La segunda asintió, intentando que la primera le contara el porqué.
-Me he enterado de que sale con un chico… sale con…- le decía nuevamente la primera.
-¿¡Qué!?- exclamó segunda. -¡Pero si él está casado!
En aquel mismo momento en el que escuché a las vecinas hablando se me cayó todo encima. Todos aquellos juegos ocultos, tanto secretismo, su silencio con respecto a su vida, nuestras reuniones a escondidas… ¡Yo era su amante! No pude evitar el llorar.
Intenté localizarlo para pedirle explicaciones, pero hasta aquel mismo momento no me había dado cuenta de lo evidente de la situación. Yo nunca lo llamaba, él siempre se ponía en contacto conmigo, nunca nos veíamos en un lugar público ni donde hubiera gente conocida para ninguno. ¿Cómo había podido ser tan estúpida, tan ingenua?
Cuando me llamó la primera vez evité su llamada, cuando me mandó una carta, no la contesté y así sucesivamente. Los días fueron pasando, las semanas, los meses, hasta que llegó enero del año siguiente. Decidí marcharme del país dado que ya había terminado mi trabajo en aquel lugar. Siguiente destino: Rusia.
Aquel asunto nunca se dio por finalizado formalmente. Al marcharme del país la gente habló de muchas maneras: “pobre chica”, “ella se lo merece”, “no tenía que haber jugado con fuego”…
Mi pena se hizo cada día más grande, cada vez más y más. Ahora, al regresar a Estambul cuarenta años más tarde, todos aquellos sentimientos de la primera vez se me vienen encima, no los sentimientos de odio hacia aquel hombre, sino el amor y la ternura del primer momento. Ya ves, mi primer amor, dolor, miedo y angustia. Pasamos buenos momentos, pero me hirió el corazón cruelmente y no se merece mi amor, ni ningún sentimiento parecido.
-¿Sabes que si regresaras a aquel mismo momento no pensarías igual?
-Sí. Caería otra vez como una tonta, como una ingenua.
Hola, bueno pues esto más que una historia es una paranoia. Me dio por escribirlo y aquí esta. Pues nada, que espero que os guste y que comentéis mucho, aunque hoy no sea nada de Taylor y Mary. Besitosss!!!

4 que se X-presan:
Bueno bueno, tenemos nueva historia, esto es para darle un respiro a Mary y Taylor o para dejarnos la miel en los labios por más tiempo? En cualquier caso dejame decirte que esta historia esta muy buena y no parece escrita por una niña de tu edad. Ahí me doy cuenta de la gran imaginación que tienes. Hermoso. Sigue escribiendo mi hija que no son paranoias, hay que dejar fluir la imaginación. Besitos preciosa
Neniiiii!!! Que ya eres libre jajaja preparate porque te voy a coger por banda y no te voy a soltar jaja ya sabes que me encanta lo que escribes, aunque tengo unas dudas sobre la edad de esta historia, pero bueno jajaja no es que yo sea muy precisa con las edades jaja ya me entiendes jaja
Muchos besetes!!!
Esta interesenta tu parodia.
olaaaa!!! pues como no sabia muy bien dnd firmart m e leid esto y k seps k m a encntao y para ser una paranoia esta supr bien.
xao wapa bsss
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X-presaT!!!